Disfrutando los tesoros del mar

Disfrutando los tesoros del mar

Durante años las ostras han sido un manjar prestigioso y digno de vencedores en la historia del mundo. Los griegos celebraban sus victorias comiéndolas, asadas, bañadas de miel, perejil y menta; los romanos las disfrutaban con pan negro y pescados fermentados. Así mismo, en Francia, Voltaire y María Antonieta recomendaban en su círculo más cercano comer alrededor de una docena al día.

Sin duda, estos moluscos representan una experiencia sibarita, una oportunidad de besar el mar como lo decía el poeta parisino Léon-Paul Fargue. Es un proceso que parte de disfrutar el sabor natural, aroma y el nácar de la concha, e incluso llegar a apreciar su estructura física protectora.

Las mejores ostras de Saint Kerber llegan después de recorrer 8000 km.

Hablar de ostras es hablar de pasiones gastronómicas que están adheridas a la suntuosidad. Saint Kerber famosos por exportar las mejores ostras del mar, dedican su vida a criar estos moluscos desde la recepción de la semilla hasta su maduración y exportación de la ostra.

Ciertamente, su historia comienza en las costas del mar mediterráneo, en la bahía del Monte Saint-Michel donde la empresa familiar de François Louvet ha establecido un proceso de crianza particular que ha sido galardonado en múltiples ocasiones por prestigiosos concursos como el Concours General Agricole de París y Los Oscars de Ille y Naughty en la categoría “Desarrollo Internacional”, ambos con medaille d’OR.

La familia Louvet tiene como filosofía en la vida y los negocios la alta calidad; por eso desde que se plantean nuevos rumbos de exportación, la empresa destina dos peritos que deben conocer la calidad y capacidad de servicio de la compañía que los va a representar. ¡Por supuesto! Las mejores ostras del mundo no pueden ser vendidas en cualquier lugar.

En Colombia, tenemos la fortuna de disfrutar de manera permanente las lujosas ostras francesas de Saint Kerber gracias al restaurante Pesquera Jaramillo quienes entablaron una relación comercial con Saint Kerber pues trabajan bajo la misma filosofía de buscar siempre la excelencia y la mejor calidad.

Pesquera Jaramillo ha tenido que enfrentar un arduo proceso y ha logrado traer desde la costa de la Bretaña Francesa estas ostras Gold Beach. ” Dentro de nuestras misiones gastronómicas alrededor del mundo el objetivo es buscar y encontrar lo mejor del mar para  Colombia y sin duda alguna las ostras, hoy, hacen parte de nuestra fascinante gastronomía para que nuestros comensales puedan disfrutar de este manjar. Ha sido un trabajo titánico de nuestra presidencia pues las ostras francesas son únicas  e inimitables” Indicó Aldo Gutiérrez Gerente de Mercadeo de Pesquera Jaramillo.

Para celebrar la llegada de estas ostras a Colombia, Pesquera Jaramillo ha preparado para el  mes de diciembre el festival “Las otras y champagne”  invitando al Champagne Taittinger de Francia para lograr un clásico y perfecto maridaje que lo transportará a la esencia misma del océano.

festival ostrasfestival ostras

Ostras y Champagne

Realmente, un producto tan distinguido no puede ser maridado con un acompañante al azar, se trata de un compañero ideal, un Don Quijote para un Sancho Pansa, y en este caso, la llegada al país de estos moluscos coinciden con el arribo de la champagne Taittinger Brut Reserve y Taittinger Prestige Rose. El matrimonio perfecto.

Taittinger es una bodega familiar ubicada en Reims, en la región de Champagne, Francia. Fue fundada en 1734 y desde entonces se ha distinguido por ofrecer productos de altísima calidad. La influencia familiar ha permitido conservar la tradición de tantos años, que se ha complementado con el modernismo impuesto por las nuevas generaciones del negocio, permitiendo a Taittinger destacar en los más prestigiosos eventos y reuniones.

Las cavas de Taittinger están ubicadas bajo la abadía de San Nicasio. Estas fueron destruidas durante la revolución francesa pero más adelante excavadas y ampliadas por los monjes para usarlas como bodega para los vinos de champagne que disfrutaban los benedictinos. Hoy en día son patrimonio de la humanidad.

“El maridaje entre ostras y champagne es perfecto, la salinidad y carnosidad de la ostra armoniza bien con la frescura y la burbuja del champagne” Reveló Isidoro Esquenazi, gerente de mercadeo de Casa Domecq, representantes oficiales de Taittinger en el país.

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